La Reina de la Noche de nuestros discos de 1937, grabada cuando rondaba los cuarenta y aún brillaba por encima del fa sobreagudo. Nacida en un pueblo cerca de Dresde, cantó de la Semperoper al Met y formó a toda una generación de sopranos.
A los cuarenta y nueve, cuando la mayoría de las coloraturas abandona el papel, debutó en el Met y conservó los agudos seis temporadas más. Luego enseñó: su alumna más famosa, Rita Streich, se convirtió en la siguiente gran Reina de la Noche; herencia más directa no existe en la ópera.
