El pajarero de la grabación berlinesa de 1937: ligero, pícaro y con cada palabra en su sitio. Entre funciones inventó prácticamente el recital de canciones en disco, grabando La bella molinera y el Viaje de invierno antes de la guerra.
Después de la guerra se convirtió en uno de los grandes maestros, con largas estancias en Japón, donde se tomó nuestra foto de 1952 y donde sus discos se coleccionan con particular devoción. Pregúntele a un barítono cómo cantar alemán con claridad y bondad a la vez: tarde o temprano la conversación llega a Hüsch.